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Cómo funcionan las integraciones

La parte más ingrata del cumplimiento es demostrar lo que ya haces. Tienes doble factor activado, los respaldos corren, los equipos están cifrados — y aun así, cada auditoría empieza con alguien pidiendo capturas de pantalla por correo. Un mes después esas capturas ya no prueban nada, porque describen un estado que pudo cambiar.

Las integraciones existen para romper ese ciclo. Conectas un sistema una vez y la plataforma consulta su estado real de forma periódica, deja el resultado fechado como evidencia y lo asocia al control que corresponde. La próxima auditoría empieza con la evidencia ya puesta.

La integración es el conector a un sistema — Microsoft 365, Cloudflare, CrowdStrike. Preceptix trae 73 en el catálogo, y cada una sabe qué preguntarle a ese sistema.

La conexión es tu instancia de esa integración: las credenciales que entregaste, el dominio donde aterriza lo que produce y cada cuánto se ejecuta. Puedes tener varias conexiones de la misma integración — por ejemplo, un Microsoft 365 por filial.

Las verificaciones son las preguntas concretas que corren en cada ejecución. “¿Todas las cuentas tienen doble factor?” “¿El modo SSL/TLS está en estricto?” Cada una entrega un resultado, una severidad si falla y un apunte de qué control alimenta. En total hay 194 verificaciones en el catálogo.

Flujo de una ejecución: la plataforma consulta el sistema, evalúa las verificaciones y deja evidencia en la auditoríaTu sistemasolo lecturaVerificacionesse evalúa cada preguntacumple / no cumpleEvidencia fechada en tus auditoríasActivos y accesos sincronizadosHallazgos con severidad y remediación

Cuando una verificación no se cumple, no queda solo en rojo: se registra con su severidad y con una indicación de cómo remediarla. Eso es lo que después alimenta tu plan de acción.

Cuando una integración además sincroniza activos, las cuentas, dispositivos o repositorios que descubre aparecen en tu inventario sin que nadie los cargue a mano. Y si sincroniza accesos, sabrás quién tiene acceso a qué y con qué rol — la base para revisar accesos periódicamente, que es una exigencia recurrente en todos los marcos.

Las integraciones nunca modifican nada en tus sistemas. Piden credenciales de solo lectura y, en la ficha de cada una, el manual detalla el permiso mínimo exacto que necesitan y qué deja de funcionar si falta alguno.

Esto es importante cuando negocies el acceso con el administrador de cada sistema: no le estás pidiendo que confíe en una herramienta que va a tocar su configuración, sino permiso para leer un puñado de valores.

Cada conexión tiene su propia Frecuencia, que eliges al crearla y puedes cambiar cuando quieras:

Frecuencia Cuándo usarla
Cada hora Sistemas críticos donde un cambio de configuración importa de inmediato
Cada 6 horas Un punto medio razonable para seguridad de endpoints o identidad
Diaria El valor por omisión, y el correcto para la mayoría
Semanal Sistemas que cambian poco, o APIs con cuota ajustada
Manual Solo cuando tú lo pides, con Ejecutar ahora

Algunas integraciones imponen un piso por límites del proveedor: si el catálogo dice que la frecuencia máxima es diaria, no podrás elegir cada hora. Está indicado en la ficha de cada integración.

Todo lo que produce una conexión — evidencia, activos, controles, hallazgos — aterriza en el dominio que elegiste al crearla. No es un detalle menor: define quién lo va a ver, porque la visibilidad se hereda por dominio.

En Generadora Cordillera

Carolina conecta el Microsoft 365 corporativo al dominio Corporativo, y el firewall de la Central Cordillera Norte al dominio Generación. Así el equipo de planta ve lo suyo sin quedar expuesto a la administración de identidades de toda la empresa, y viceversa.

La evidencia automática cubre lo que un sistema puede responder por API: una configuración, un estado, una lista. No cubre lo que vive en el mundo real — un acta de comité, la política firmada por la gerencia, la evidencia de una capacitación presencial, el contrato con un proveedor.

Esa parte sigue siendo manual, y está bien que así sea. La vista de cobertura te dice exactamente qué controles puede sostener una integración y cuáles siempre van a requerir evidencia tuya, para que no pierdas tiempo buscando un conector que no existe.

Cuando tengas claro el modelo, conecta la primera: Conecta tu primera integración.