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Organiza tu empresa

El cumplimiento sin estructura termina siempre igual: una bolsa común donde nadie sabe si el control de accesos pendiente es el de la central o el de la oficina, y donde el jefe de una planta ve —y puede tocar— las evidencias de todas las demás. Antes de cargar un solo marco normativo conviene responder dos preguntas: quién responde por cada cosa y sobre qué se evalúa exactamente. Preceptix las separa en dos objetos distintos, y confundirlos es el error más caro de los primeros días.

Un dominio es una unidad de pertenencia y de permisos. Todo lo que creas —una auditoría, una evidencia, un activo, una medida— nace dentro de un dominio, y los permisos se otorgan sobre dominios. Los dominios forman un árbol: cuelgan unos de otros.

Un alcance —lo que el oficio llama perímetro— es el recorte concreto sobre el que corres una evaluación. Vive dentro de un dominio y no tiene jerarquía propia. Las auditorías se cuelgan de un alcance: eso es lo que fija de qué estás hablando cuando dices “el 62 % de los requisitos está cumplido”.

Regla práctica: el dominio dice quién responde; el alcance dice qué se evalúa.

En Generadora Cordillera Carolina organiza por áreas de responsabilidad, no por organigrama fino: tres dominios —Corporativo, Generación y TI— porque son tres responsables distintos. Los alcances, en cambio, siguen a las cosas que se auditan: cada central es un alcance dentro de Generación, y el SCADA con su telemetría es un alcance dentro de TI, porque se evalúan por separado aunque el responsable sea el mismo.

RaízDominiosAlcancesGlobalCorporativoGeneraciónTINómina y personasClientes y facturaciónCentral Cordillera NorteCentral Cordillera SurSCADA y telemetríaRed corporativa

La jerarquía se administra en Estructura organizacional (/organization). La página abre con el árbol completo y un encabezado que resume tu diseño: cuántos dominios tienes, la profundidad máxima y cuántos hay en el primer nivel. Un toggle Árbol / Organigrama alterna entre la vista operativa —donde se trabaja— y un organigrama para mostrarle la estructura a alguien más.

Agregar dominio crea uno en el primer nivel; para colgar uno de otro, usa Nuevo subdominio en la fila del padre y el formulario viene con el padre ya fijado. Junto al nombre y la descripción aparece la opción Crear grupos IAM, que prepara los grupos con los que después asignas roles en ese dominio: déjala activada donde vaya a trabajar gente distinta —el detalle está en Usuarios y roles—.

Para mover un dominio, arrastra su tarjeta sobre el nuevo padre o usa la acción de mover, que abre un selector del árbol. En ambos casos la plataforma pide confirmación mostrando la ruta de origen y la de destino: mover un dominio no es un gesto cosmético.

Eliminar un dominio se lleva todo lo que cuelga de él: subdominios, alcances, auditorías, evidencias. Por eso el diálogo muestra cuántos dominios descendientes desaparecerían y pide escribir el nombre para confirmar.

Porque los permisos y la visibilidad se heredan hacia abajo. Un rol otorgado sobre Generación alcanza también a sus subdominios, presentes y futuros. Eso convierte al árbol en una herramienta de gobierno y no en un adorno: colgar bien un dominio te ahorra otorgar el mismo rol veinte veces, y colgarlo mal se lo regala a quien no corresponde.

Es también la razón por la que mover se confirma en vez de ejecutarse en silencio: al cambiar de padre, los roles que alguien tenga sobre el nuevo padre pasan a aplicarle. La plataforma te lo advierte en el mismo diálogo.

Los alcances viven en Alcances (/perimeters). Cada uno pertenece a un dominio y lleva nombre, una referencia opcional y un estado de ciclo de vida —en diseño, en producción, fin de vida— para no evaluar con la misma vara un sistema recién puesto en marcha y otro que está por salir de servicio.

Crea un alcance cuando quieras responder por separado la pregunta “¿cómo vamos aquí?”. Si a las dos centrales de Cordillera les vas a exigir lo mismo y las reportas juntas, basta uno; si el regulador —o tu gerencia— pregunta por cada central, son dos.

Con la estructura en pie, toca decidir quién entra y con qué alcance de acción: Usuarios y roles.