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Usuarios y roles

Tarde o temprano llega la pregunta incómoda: el jefe de una central necesita responder tres requisitos, ¿le doy acceso a la plataforma completa? La respuesta fácil —hacer administrador a todo el mundo— convierte tu sistema de cumplimiento en el mayor hallazgo de tu próxima auditoría.

Un permiso en Preceptix no es un interruptor por persona. Es el cruce de quién (una persona o un grupo) × qué rol (las acciones permitidas) × sobre qué dominio (dónde valen esas acciones).

El vehículo de ese cruce son los grupos de usuarios. Cada dominio tiene un grupo por rol, y se muestran con ambos nombres juntos: Generación - Analista, TI - Lector. Dar acceso es, en la práctica, agregar a la persona al grupo que corresponde. Hay además grupos globales, para toda la organización: esos se reservan para muy poca gente.

Y como los dominios forman un árbol, el rol se hereda hacia abajo: quien es analista en Generación lo es también en sus subdominios. El diseño del árbol es el diseño de los permisos —ver Organiza tu empresa—.

Los usuarios se administran en Usuarios (/users). Al agregar uno indicas su correo, nombre y apellido, y puedes dejarlo desde ya en los grupos que le corresponden. Recibirá un correo de bienvenida con un enlace para establecer su propia contraseña —tú no defines contraseñas ajenas—, y su primer día será el que describe Tu cuenta y acceso.

Cuando alguien deja la empresa, desactívalo en vez de borrarlo: la trazabilidad de quién respondió qué requisito es parte de tu evidencia.

Roles (/roles) es donde se decide qué puede hacer cada perfil. La lista distingue los roles Integrados —Administrador, Gerente de dominio, Analista, Aprobador, Lector, Encuestado, Probador técnico— de los Personalizados, y muestra el impacto real de cada uno: cuántos permisos otorga, en cuántos grupos está y a cuántos usuarios alcanza.

Los integrados son de solo lectura: puedes estudiarlos, pero la vía para tener “casi el Analista, pero sin borrar evidencias” es Duplicar y trabajar sobre tu copia.

El editor de un rol es una matriz de permisos agrupada por módulo funcional, no una lista alfabética de objetos técnicos: Organización e identidades, Cumplimiento y auditoría, Riesgos, Activos, Privacidad, Integraciones y automatización, entre otros. Dentro de cada módulo, las filas son tipos de objeto (auditoría, evidencia, control aplicado, activo…) y las columnas son Ver, Crear, Editar y Eliminar; lo que no encaja en ese cuadro aparece como Permisos especiales.

Puedes marcar un módulo completo, una columna o una fila suelta, y hay atajos para Seleccionar todo, Limpiar o dejar el rol en Solo lectura, más un buscador y un contador vivo.

Lo que ves en la matriz no es una tabla técnica cruda: es exactamente lo que puede hacer el rol de administrador —el techo funcional real del producto— y crece solo cuando Preceptix agrega un módulo. Un par de permisos base vienen siempre marcados y no se pueden quitar: sin ellos el rol no funcionaría.

Al guardar un rol nuevo, la plataforma provisiona sus grupos de usuarios: uno global y uno en cada dominio con grupos habilitados. No es un efecto secundario, es el mecanismo con el que después lo asignas. De ahí que renombrar un rol renombre sus grupos, y que eliminarlo te muestre antes cuántos usuarios pierden el acceso.

Tres perfiles para una empresa como Cordillera

Sección titulada «Tres perfiles para una empresa como Cordillera»

Con ~250 personas no necesitas doce roles. Necesitas tres, bien puestos.

Perfil Quién en Cordillera Punto de partida Dónde se le asigna
Administrador de la plataforma Carolina Prat, más una suplencia rol integrado Administrador grupo global
Encargado de cumplimiento Marco Zúñiga duplicar Gerente de dominio y quitarle el módulo Organización e identidades Corporativo, Generación y TI
Responsable de control jefes de central y de sistemas duplicar Encuestado solo su propio dominio

El administrador es el único que toca usuarios, roles y estructura; que sean una o dos personas es justamente el control que después le vas a demostrar a un fiscalizador. El encargado de cumplimiento manda en el trabajo —auditorías, medidas, evidencias, riesgos— pero no reparte accesos. Y el responsable de control, asignado solo en su dominio, evita el efecto más común de una implantación apurada: que el jefe de una central lea las brechas de todas las demás.

Ya tienes estructura y gente. Lo que sigue es lo entretenido: poner el cumplimiento en marcha con Cyber Concierge.